Esta terapia induce en el cuerpo ondas magnéticas a ciertas frecuencias para activar las células y revitalizarlas; la vibración penetra hasta 6 centímetros en el tejido orgánico.

 

Es decir, hasta el interior de las articulaciones, huesos y tendones. De esa manera la acción de las ondas magnéticas activa el movimiento de las células, estimula su regeneración y acelera el proceso de curación del cuerpo.

 

En suma, se reactiva la actividad funcional de aquellas zonas del cuerpo que causan dolor como es el caso de las articulaciones, músculos, tendones o huesos. Todo organismo es energía, y como tal, es un campo electromagnético.

 

A su vez, todo proceso químico sobre las células se realiza a través de frecuencias electromagnéticas.